En cualquier conflicto tributario que gire en torno a una cuestión técnica, ya sea la valoración de un activo, la corrección de una determinada magnitud contable, o la razonabilidad de un cálculo realizado por la Administración, la intervención de un perito judicial tributario puede resultar decisiva. Se trata de una figura distinta del abogado que dirige la defensa jurídica, con una función complementaria pero igualmente relevante.
Qué es un perito judicial tributario
Un perito judicial tributario es un profesional especializado en materia fiscal, contable y financiera que, mediante la aplicación de sus conocimientos técnicos, emite un dictamen objetivo sobre una cuestión controvertida con relevancia tributaria. A diferencia del abogado, cuya función es articular jurídicamente la defensa y dirigir la estrategia procesal, el perito aporta el criterio técnico especializado que respalda, con base científica o profesional, los argumentos que se sostienen ante la Administración o ante un tribunal.
Diferencia entre perito de parte y perito judicial designado
Conviene distinguir entre el perito de parte, contratado directamente por el contribuyente para elaborar un informe que respalde su posición, y el perito judicial designado por el propio órgano jurisdiccional o mediante insaculación en el marco de un procedimiento judicial. Ambas figuras pueden coexistir en un mismo procedimiento, y las conclusiones de uno y otro pueden contrastarse en el trámite de ratificación y contradicción pericial. En el ámbito específico de la comprobación de valores, la normativa tributaria prevé además la figura del tercer perito, que interviene quirúrgicamente cuando las valoraciones del perito de la Administración y del perito del contribuyente difieren en más de un determinado porcentaje.
En qué materias interviene un perito judicial tributario
El ámbito de actuación de un perito judicial tributario es amplio: valoración de empresas, inmuebles y otros activos a efectos de sucesiones, donaciones o transmisiones patrimoniales; análisis de la corrección de la contabilidad de una empresa en el marco de un procedimiento de inspección o de un litigio societario; cuantificación de daños y perjuicios de naturaleza económica; revisión técnica de los cálculos empleados por la Inspección en un método de estimación indirecta; y análisis de operaciones vinculadas y precios de transferencia, entre otras materias de naturaleza económico-financiera con trascendencia fiscal.
Cuándo conviene contar con un perito
No todos los conflictos tributarios requieren la intervención de un perito. Resulta especialmente recomendable cuando el núcleo de la controversia gira en torno a una cuestión técnica objetivable, susceptible de un análisis experto independiente, y no exclusivamente en torno a una cuestión de interpretación jurídica pura. Así, una discrepancia sobre el valor de mercado de un inmueble, sobre la razonabilidad de un ajuste contable o sobre el cálculo de una indemnización se beneficia enormemente de un informe pericial sólido, mientras que un debate centrado exclusivamente en la interpretación de una norma tributaria puede resolverse con argumentación jurídica sin necesidad de prueba pericial.
El momento adecuado para incorporar al perito
Al igual que ocurre con el asesoramiento legal, incorporar al perito judicial tributario desde una fase temprana del procedimiento, en lugar de esperar a una fase avanzada de recurso, permite que su análisis se integre de forma coherente en la estrategia de defensa general, y evita tener que reconstruir a posteriori un análisis técnico que podría haberse preparado con más tiempo y mejor documentación desde el principio.
Preguntas frecuentes
¿El perito judicial tributario sustituye al abogado?
No, ambas figuras son complementarias: el abogado dirige la estrategia jurídica y procesal, mientras que el perito aporta el análisis técnico especializado que respalda los argumentos de esa estrategia.
¿Puedo aportar un informe pericial de parte sin que se me designe un perito judicial?
Sí, es perfectamente posible y, de hecho, es la vía más habitual: un informe pericial de parte, elaborado por un profesional cualificado, tiene pleno valor probatorio en el procedimiento.
¿Qué formación debe tener un perito judicial tributario?
Debe contar con una cualificación profesional acreditada en materia fiscal, contable, económica o financiera, según la naturaleza concreta de la cuestión analizada, además de experiencia demostrable en la elaboración de informes periciales.
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