Declaración responsable y comunicación: cómo funciona el régimen que ha sustituido a la mayoría de licencias

Si tu empresa ha abierto un establecimiento, iniciado una actividad económica o ejercido un derecho ante la Administración en los últimos años, es muy probable que lo haya hecho mediante una declaración responsable o una comunicación, y no mediante una licencia tradicional. Estas dos figuras se han convertido en el modelo dominante de relación entre empresas y Administración, sustituyendo al antiguo régimen de autorización previa en la inmensa mayoría de sectores. Conocer su funcionamiento, y sobre todo sus riesgos, es fundamental para cualquier empresa que quiera iniciar o mantener una actividad sin sobresaltos.

Qué es una declaración responsable

El artículo 69 de la Ley 39/2015, del Procedimiento Administrativo Común (LPAC), define la declaración responsable como el documento suscrito por un interesado en el que manifiesta, bajo su responsabilidad, que cumple los requisitos establecidos en la normativa vigente para obtener el reconocimiento de un derecho o para su ejercicio, que dispone de la documentación que lo acredita, que la pondrá a disposición de la Administración cuando le sea requerida, y que se compromete a mantener su cumplimiento durante todo el periodo de ejercicio de la actividad. La comunicación, por su parte, es el documento mediante el que la empresa pone en conocimiento de la Administración sus datos identificativos o cualquier dato relevante para el inicio de una actividad o el ejercicio de un derecho.

Ambas figuras comparten una característica esencial: son actos del interesado, no de la Administración, por lo que no entran en la categoría de los actos administrativos ni siguen su régimen jurídico. La diferencia con una solicitud tradicional es sustancial: mientras que una solicitud pide algo a la Administración a la espera de que resuelva favorable o desfavorablemente, la comunicación y la declaración responsable simplemente informan de que la actividad ya se va a ejercer, sin esperar respuesta alguna. No existe, con carácter previo, obligación administrativa de controlar, vetar, resolver ni notificar nada.

La eficacia inmediata: la gran ventaja de este régimen

La principal ventaja para tu empresa es la eficacia inmediata: desde el mismo día de su presentación, la declaración responsable o la comunicación permiten el ejercicio del derecho o el inicio de la actividad, con carácter indefinido. Esto supone un cambio radical respecto del régimen anterior a la liberalización europea, en el que las comunicaciones quedaban sometidas a un plazo de espera de quince o treinta días durante el cual la Administración podía oponerse. Hoy, salvo previsión legal expresa en sentido contrario, tu empresa puede iniciar su actividad el mismo día de la presentación.

El precio de la agilidad: el traslado de responsabilidad

Esta agilidad tiene una contrapartida importante que toda empresa debe entender: al desaparecer el control administrativo previo, la responsabilidad de verificar el cumplimiento de la normativa recae, en un primer momento, sobre la propia empresa. Antes de presentar la declaración o comunicación, es habitual tener que reunir toda una serie de documentos: informes sectoriales (urbanísticos, sanitarios), acreditaciones de sumisión a instrumentos de protección ambiental, justificantes de tasas, e incluso otros títulos habilitantes que puedan seguir siendo exigibles. A esto se suma la denominada documentación técnica, elaborada por profesionales del sector privado —arquitectos, ingenieros, entidades certificadoras— que constata que la actividad cumple con las condiciones de seguridad, salubridad y accesibilidad exigibles. Este conjunto de comprobaciones constituye, en la práctica, un autocontrol previo que sustituye a la antigua verificación administrativa.

Qué puede hacer la Administración después de la presentación

La eliminación del control previo no significa que la Administración quede al margen: la presentación de la declaración o comunicación inaugura sus potestades de comprobación, control e inspección, que se despliegan con carácter posterior (control ex post). Estas potestades suelen articularse en tres fases sucesivas: un control formal o documental, que verifica que la comunicación o declaración incluye todos los datos y documentos exigidos; un control material o sustantivo, que entra a valorar si la actividad cumple realmente con la normativa urbanística, medioambiental, sanitaria o de seguridad aplicable; y la actividad de inspección propiamente dicha, que puede ejercerse en cualquier momento conforme a la planificación de la Administración o a raíz de denuncias de terceros.

Si el control formal detecta defectos en la documentación, se abre normalmente un plazo de diez días para subsanar. Si tu empresa no subsana en plazo, la comunicación o declaración se tendrá por no presentada, y la actividad —que ya podría estar en funcionamiento— deberá cesar. Por eso resulta fundamental prestar la máxima atención a cualquier requerimiento de subsanación que reciba tu empresa tras presentar una declaración responsable o comunicación.

Cuándo la Administración puede dejar sin efecto la declaración o comunicación

La ley prevé tres circunstancias que pueden determinar la ineficacia de la declaración responsable o comunicación, con el consiguiente cese de la actividad: la no presentación ante la Administración competente (incluyendo el caso de que, requerida la subsanación de un defecto, la empresa no la realice); la no presentación de la documentación requerida para acreditar lo manifestado; y la inexactitud, falsedad u omisión de carácter esencial en cualquier dato o documento. Esta última causa es la más delicada, porque más allá del cese de la actividad, puede acarrear responsabilidades penales, civiles o administrativas, la obligación de restituir la situación al momento anterior al ejercicio de la actividad, e incluso la imposibilidad de iniciar un nuevo procedimiento con el mismo objeto durante un tiempo determinado. Por eso, antes de presentar cualquier declaración responsable, tu empresa debe asegurarse de que toda la información aportada es completa, exacta y verificable.

Cómo te ayudamos desde LRB Tax & Legal

En LRB Tax & Legal preparamos y revisamos las declaraciones responsables y comunicaciones que tu empresa debe presentar para iniciar o mantener su actividad, verificamos que la documentación de respaldo es completa y exacta para minimizar el riesgo de ineficacia sobrevenida, y te representamos si la Administración cuestiona su validez. Si tu empresa necesita valorar el régimen de intervención aplicable a su actividad, contacta con nuestro equipo.

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