El crowdfunding es una forma de financiación colectiva que permite a inversores particulares y empresas aportar capital a proyectos o negocios a cambio de distintos tipos de beneficio, según la modalidad elegida. En esta guía completa explicamos qué es el crowdfunding, cómo funciona desde el punto de vista del inversor, y qué aspectos legales y fiscales conviene conocer antes de participar en una campaña.
¿Qué es exactamente el crowdfunding?
El término crowdfunding hace referencia a la financiación participativa: en lugar de obtener fondos de una única fuente, como un banco o un inversor institucional, el promotor de un proyecto capta pequeñas o medianas aportaciones de un número elevado de personas, generalmente a través de una plataforma digital especializada. Esta fórmula ha permitido financiar desde proyectos creativos y solidarios hasta startups tecnológicas y empresas consolidadas que buscan capital para crecer.
Cómo funciona el proceso desde el punto de vista del inversor
Para el inversor, el proceso suele seguir una secuencia bastante estandarizada: registro en la plataforma elegida, que en determinadas modalidades exige verificación de identidad y, en ocasiones, de capacidad financiera; selección del proyecto en el que se desea invertir, tras revisar la documentación facilitada por el promotor; formalización de la aportación, mediante transferencia o pago a través de la propia plataforma; y, finalmente, seguimiento de la inversión a lo largo del tiempo, ya sea esperando la entrega de una recompensa, el cobro de intereses periódicos o la evolución de la participación adquirida en una empresa.
Los cuatro grandes tipos de crowdfunding
Conviene distinguir con claridad las cuatro modalidades principales. El crowdfunding de recompensa permite al aportante recibir un producto o servicio a cambio de su aportación, sin que exista propiamente un componente de inversión financiera. El crowdfunding de donación implica una aportación sin contraprestación económica, generalmente vinculada a causas sociales o solidarias. El equity crowdfunding permite al inversor adquirir participaciones o acciones de la empresa financiada, convirtiéndose en socio de la misma. Y el crowdlending consiste en la concesión de un préstamo al promotor, a cambio de la devolución del capital más un interés pactado.
¿Quién puede invertir en crowdfunding?
El acceso al crowdfunding varía según la modalidad. El crowdfunding de recompensa y de donación están, por su propia naturaleza, abiertos prácticamente a cualquier persona, sin restricciones específicas más allá de las generales de protección al consumidor. El equity crowdfunding y el crowdlending, al implicar productos de inversión propiamente dichos, suelen estar sujetos a ciertos límites de inversión para inversores no acreditados, establecidos por la normativa para proteger al inversor minorista frente a una exposición excesiva al riesgo.
Ventajas del crowdfunding para el inversor
Entre las principales ventajas que ofrece el crowdfunding al inversor se encuentran el acceso a proyectos y empresas en fase temprana, normalmente fuera del alcance de un inversor particular a través de los canales tradicionales; la posibilidad de invertir importes relativamente reducidos, lo que facilita la diversificación entre distintos proyectos; y la conexión directa con proyectos que pueden tener un componente de impacto social, medioambiental o de innovación que resulte especialmente atractivo para determinados perfiles de inversor.
Riesgos del crowdfunding para el inversor
Frente a esas ventajas, conviene tener muy presentes los riesgos asociados: la falta de liquidez, especialmente en equity crowdfunding, donde no siempre existe un mercado secundario para vender la participación antes del plazo previsto; el riesgo de pérdida total del capital invertido, particularmente relevante en proyectos de empresas en fase muy temprana; y la complejidad fiscal y documental que conlleva el seguimiento correcto de cada inversión a efectos de su declaración tributaria.
Primeros pasos antes de invertir
Para quien se inicia en el crowdfunding como inversor, conviene seguir algunos pasos básicos: informarse sobre las distintas modalidades y elegir aquella que mejor se adapte al perfil de riesgo y a los objetivos personales; comenzar con importes reducidos hasta familiarizarse con el funcionamiento de la plataforma y del producto elegido; y consultar con un asesor fiscal antes de realizar inversiones de cierto volumen, para entender de antemano las implicaciones tributarias de cada operación.
Preguntas frecuentes
¿Necesito ser un inversor profesional para participar en crowdfunding?
No, con carácter general el crowdfunding está diseñado para ser accesible a inversores minoristas, aunque determinadas modalidades aplican límites de inversión específicos para quienes no tienen la consideración de inversor profesional o acreditado.
¿Es lo mismo crowdfunding que crowdsourcing?
No. El crowdfunding se refiere específicamente a la financiación colectiva de proyectos, mientras que el crowdsourcing hace referencia a la externalización de tareas o ideas a un grupo amplio de personas, sin que necesariamente exista una aportación económica de por medio.
Conclusión
El crowdfunding ofrece a los inversores particulares una vía de acceso a proyectos y empresas que antes resultaban prácticamente inaccesibles, pero exige entender bien sus distintas modalidades, sus riesgos y sus implicaciones fiscales antes de participar. En LRB Tax & Legal acompañamos a inversores en la comprensión y gestión fiscal de sus inversiones en crowdfunding, desde la primera aportación hasta la declaración de sus resultados.



